Casamayor con 36 años le da cepillada al joven Michael Katsidis
Por Jaime Estrada vidaboxeo@cox.net


22 de Marzo 2008 - Los que tienen muchas lunas en la tarima brava y rehusan dejar la plaza, dicen que viejos los cerros y Joel Casamayor remarcó tal dicho el 22 de marzo en el casino Morongo.
El Cepillo, ahora con 35-3-1, (21 KO’s) entro bailando y alborotando a los presentes para su duelo de corona interina ligero de la Organización.
Por motivo de su fea actuación ante José Santa Cruz allá en Nueva York, el cubano despidió a su ex entrenador Joe Goosen y prometió que esta vez traia ganas de borrar ese episodio por uno que lo pusiera en la lista de los mejores en la categoría.
Michael Katsidis entro presumiendo su tatuaje en la espalda y su disfraz de aluminio encarnando a un gladiador de coliseo, y sólo había apenas participado en otra pelea, pero esta seria su escalera hacia la cima del reconocimiento en la tierra del sueño de todos.
Al inicio de la pelea Casitas pegó primero y en un parpadeo Katsidis probó el polvo con una zurda con brújula, se levantó como resorte para cobrar la ofensa, poniendo los kilos ante el candado automático de Casamayor que otra vez uso su zurda para depositar a Katsidis en la lona.
Apenas afloraba el segundo asalto y Joel ya sacaba sangrita del rostro de Katsidis que se emocionaba, pero El Cepillo recurria al amarre para calmar los animos y lo descontaba con elegancia. Sin duda el cubano le estaba dando clases a la antiguita con un despliegue en columpio y anotando el uno dos como el juego del ratón que se escapa de la uña del gato. Tal parecia que Casamayor tenía más dura la cabeza que Katsidis quien seguia sin dictaminar su huella, pero empezo a tirar con acierto en lo corto, en especial cuando Joel se repegaba contra las cuerdas, pero aun así El Cepillo seguia dictando cátedra violenta.
En la cuarta ronda Casamayor pegaba con cautela y el acecho de Katsidis empezó a funcionar, al taladrear la cabeza de Casamayor que aún así no soltaba la plaza de lo acumulado y firme con su amarre despistado, ambos cerraban con disparos de alto calibre. Joel boxeaba con excelencia, pegaba sin esperar respuesta, pero cada vez se le dificultaba ponerse fuera del alcance del intrepido Katsidis quien cerraba cancha a pesar de recibir quemazones en el borde donde el fuego ya calcinaba.
Casamayor trataba de quitarselo de encima pero Michael ponía alma y corazón en la batalla y al pactar su distancia sacaba radiografia al pecho y otro disparo a la cabeza para sacar de las cuerdas al Cepillo que como pudo logro vencer el conteo para entrar al círculo cuadrado para involucrarse en una guerra sin tregua con trompeta de toque de queda y sin duda esta vez la campana le supo a gloria a Casamayor para tomar un segundo viento.
En la séptima entrada Katsidis entro con toda la garra que le quedaba, firmando a ramalazo limpio, pero El Cepillo se defendía como pantera en celo y se las ingeniaba para cobrar el castigo que recibia.
Casamayor con el jab de punta, bailoteando, amarrando y combinando, mientras Katsidis seguia acercándose, taladreando en otro encuentro del tira que te pego y visceversa.
En el noveno se le dedujo un punto a Casitas por insitir en golpes bajos y sin abandonar su estrategia de pisa, corre y de humo ante Michael que venia con el ramalazo listo, los intercambios de calibre se hacian frecuentes, pero el colmillo de Casamayor seguia bien afilado, mientras Katsidis con el rostro maltrecho estaba terco con la intención de aplacar la revolución con un sólo ramalazo a la sin susto.
En la décima danza el europeo entró con todo pero Casamayor lo tatuo con la zurda y Katsidis se desmoronó, se incorporó pero se miraba a leguas que estaba en muy malas condiciones y de plano no mostro nada que convenciera al referi de no poner alto a la contienda que le dejo su rostro, su orgullo por los suelos y su currículo de 23 victorias mancillado.
Casamayor retorna a la grafica de encabezado y pide a Pacquiao, Barrera o Morales.