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LA
APARICION DEL CANSANCIO
por el
profesor:Roberto Quesada
3 de Mayo 2008 - Uno de los últimos estudios
realizados sobre los límites del rendimiento físico concluye que el
entrenamiento produce un incremento significativo de los enzimas
antioxidantes, lo que incide en la capacidad de resistencia.
La fatiga muscular, está poniéndose de moda entre los médicos del deporte.En
los últimos años, han proliferado los trabajos sobre los límites del
rendimiento físico y las formas de retrasar y reducir la aparición del
cansancio en el deportista. El análisis de las reacciones de oxidación que
se llevan a cabo en las células musculares se está revelando como un factor
clave para comprender el trabajo muscular.
ESTUDIOS.
Los últimos estudios establecen ya con claridad que el incremento del ritmo
metabólico en el músculo durante la contracción da lugar a una elevada
producción de sustancias oxidantes. Estas causan, en gran medida, la fatiga
muscular.
El entrenamiento puede combatir los efectos nocivos de los oxidantes. El
efecto del ejercicio regular sobre la estimulación de los enzimas
antioxidantes y el sistema de defensa del glutatión (otra arma importante
del organismo frente a la oxidación celular) es el objeto de un trabajo
publicado recientemente en Medicine & Science in Sports and Exercise.
El estudio, realizado en el Departamento de Ciencias Deportivas de la
Universidad de la Florida (USA) bajo la dirección del doctor Scott Powers,
concluye que el entrenamiento, llevado a cabo de forma habitual, produce una
elevación significativa de los enzimas antioxidantes. Como consecuencia, el
deportista ve retrasada la aparición del cansancio. El trabajo de los
investigadores se sitúa en la línea de otros que reclaman un papel destacado
para los enzimas antioxidantes en el control de la fatiga muscular.
La teoría es simple: si el entrenamiento mejora a largo plazo el rendimiento
físico y a su vez se comprueba un aumento de los enzimas antioxidantes,
entonces es probable que el efecto antioxidante esté vinculado a la
disminución de la fatiga muscular. Lo cierto es que el ejercicio físico
extenuante eleva la producción de radicales libres de oxígeno tanto durante
el tiempo que dura la actividad como durante el periodo d e recuperación.
Para combatir su efecto nocivos, los tejidos del organismo humano producen
diversos enzimas antioxidantes.
El propio entrenamiento, esta en la capacidad del organismo para eliminar
los oxidantes que se producen durante el ejercicio y pueden originar daños
en las células. El entrenamiento regular genera adaptaciones en la capacidad
antioxidante del músculo, lo que protege a los miocitos (células musculares)
del efecto negativo que produce la acumulación de oxidantes sobre los
lípidos de membrana.
REFUERZO.
Las teorías con mayor aceptación en los últimos años proponen la ingestión
de suplementos antioxidantes a través de la dieta para potenciar las
defensas y ayudar a prevenir el daño muscular generado por el entrenamiento
y la competición. Así, aumenta el rendimiento y puede elevar la capacidad de
los atletas para asimilar mayores cargas de entrenamiento. Los beta-carotenos,
que el organismo convierte en vitamina A, así como las vitaminas C y E
figuran entre las sustancias más utilizadas.
Sin embargo, la mayoría de los expertos en nutrición deportiva indican que
los atletas pueden obtener cantidades suficientes de antioxidantes a través
de la alimentación habitual. No obstante, también los hay que proponen la
ingestión de suplementos.
Pero la conclusión es sencilla: el aumento de las concentraciones celulares
de los antioxidantes termina por reducir el riesgo de lesión celular, mejora
los re ndimientos y retrasa la fatiga muscular. El ejercicio incrementa a
largo plazo los enzimas antioxidantes del organismo, mejora la función del
sistema inmune y consigue un incremento en la concentración de glutatión en
el músculo.
La mejora de la capacidad antioxidante en los músculos es una de las razones
por las que el entrenamiento continuado consigue que los atletas superen sus
rendimientos.
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